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Compostaje   /   compostaje líquido



En la Naturaleza todo se recicla. Lo que es basura para una especie, va ser comida por otra. Descomposición y compost, destrucción y construcción, muerte y vida - todo es un ciclo gigante, perpetuo y cerrado. Con la fabricación química de abonos y pesticidas por un lado y la acumulación gigantesca de basura por el otro, el ser humano rompe este ciclo, empobreciendo y endureciendo cada vez más los suelos, que terminan desnudos sin humus, expuestos a la desertificación y erosión, mientras nosotros nos hundimos al final en desperdicios y basuras venenosas.

Si queremos poner nuestro granito al gran cambio, podemos empezar fabricando nuestro propio compost. Con los productos bio-catalíticos abajo mencionados es fácil y sencillo como un juego de niños. Reciclamos los restos orgánicos en vez de tirarlos a la basura y fabricamos nuestro propio abono natural, reviviendo de esta manera nuestros suelos y ganando en salud.
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De la basura orgánica bien compostada obtenemos un producto maravilloso: Humus

oscuro, ligero, de estructura granular, con un olor fresco a monte,
¡lleno de vida!

En una mano de humus hay más microorganismos
que seres humanos en el mundo.
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La materia orgánica puede ser vegetal o animal, restos de cocina y huerta, hierbas finas, cortes leñosos, deshechos, pelos, e incluso huesos.


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Los imprescindibles e incansables trabajadores insectos, lombrices, hongos, bacterias, requieren

- La temperatura no debe pasar los 60 grados
- El oxígeno no debe bajar por debajo del 8 %
- El dióxido de carbono no debe pasar el 8 %
- Humedad, evitar la sequía - sombra/ taparlo con hojas de palmera, etc.

Al aplicar el pb-compost se optimiza el proceso del compostaje, respecto a la temperatura y disponibilidad del oxígeno. Estimula los organismos aerobios a trabajar y al momento pierden la batalla los anaerobios y la putrefacción. ¡Esto es muy importante! Con esta diferencia se logra un compostaje bueno. Sin oxígeno, los anaerobios llevan a la putrefacción asquerosa con sus gases y olores molestos, gérmenes patógenos y bacterias nocivas, mientras se pierden los nutrientes valiosos. Pero así rigen los aerobios con oxígeno y conseguimos una descomposición sin malos olores, suave y rápida, que provee muchas sustancias fertilizantes del suelo y nutrientes para las plantas como minerales, oligoelementos y vitaminas.
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pb-compost    

Bases: Carbonato cálcico  200 g, 2 kg, 10 kg (foto)

o  Melaza  250 ml, 1 l, 8 l

Aplicación semanal.

Es importante para garantizar la higiene y desinfección.
Los procesos aerobios estimulados evitan la putrefacción, los gases nocivos y malos olores.
Terminan con la atracción de moscas y patógenos.
Aceleran el proceso de descomposición.
Conservan los nutrientes.

El producto se mezcla en agua y se riega con una regadera grande, mínimo una vez por semana al montón o a la tierra si prefiere un compostaje en tierra.
Tras la aplicación se va a notar un cambio del aire a más fresco, agradable de respirar, y la desaparición de las moscas.


Compostaje líquido

Otra forma de reciclar la materia orgánica para utilizarla como abono y conservar la fertilidad del suelo, es el compostaje líquido. Es fácil de hacerlo y aún posible ¡sin los normales pestes molestos! Basta con aplicar el producto pb-purín para conseguir un purín homogéneo, con oxígeno y sin malos olores.
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pb-purin  

Bases: Carbonato cálcico  200 g, 2 kg, 10 kg

o  Melaza  250 ml, 1 l, 8 l (foto)

Aplicación semanal.
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Los restos crudos de cocina y huerta (foto 1) se mezclan en un cubo grande con agua vital y una cantidad del pb-purín. Cada día se van añadiendo con un poco de agua algunos restos a la masa, procurando a la vez que la superficie no se seque y siempre se quede húmeda (foto 2). El cubo que contiene el material a descompostar, está conectado por debajo y por agujeros laterales con el agua de otro recipiente mayor alrededor (foto 3). De esta manera, se evita un atasco por la materia gruesa y no hace falta ni aplicar un colador. Con un palo largo se remueve de vez en cuando. Semanalmente hay que repetir la aplicación de unos gramos del producto. Es muy importante para prevenir la putrefacción, el mal olor y la aparición de las moscas molestas. El resultado es un caldo fertilizante, lleno de vida. Foto 4: El caldo en una regadera con burbujas de oxígeno, listo a mezclar ¡en pequeñas cantidades! al riego.

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Pronaga Balayo